Desde el mes de junio pasado he
tenido varias entrevistas de trabajo, sin que ninguna haya fructificado en nada
concreto.
Pero hoy no voy hablar de cómo han
funcionado las entrevistas sino de los sentimientos que te mueven cuando
recibes la llamada para citarte para una entrevista.
Lo primero alegría, tantos candidatos
y te han llamado a Ti, es una inyección de autoestima-
Después nerviosismo:
tienes que comprobar la dirección, ver si tienes medios de transporte para
llegar, preparar la documentación que te hayan pedido, que ropa me voy a poner etc.,
El día de la entrevista vas contenta,
nerviosa y tensa (ya sabes cómo se las gastan en las entrevistas), bueno cuando
terminas de la entrevista, en mi caso empiezo a fabular con lo que me han
contado y me visualizo como será trabajar en esa empresa, así que sin quererlo
me empiezo a poner eufórica y contenta porque se vislumbra un cambio.
Pasan los días y al no tener
noticias pasas de la alegría a la tristeza, de la euforia a la depresión, y de
estar contenta a triste porque tu vida no cambia y lo que es peor vas a tener que seguir buscando
y enfrentándote a más entrevistas.
